EL NEUROSCOPIO

CONSEJOS PRÁCTICOS 

Demencia y conducción de vehículos 

El titular de un periódico nacional indicaba recientemente que 60.000 personas con demencia conducen vehículos en Japón. En este país, aunque las cifras de accidentes con víctimas han disminuido, han aumentado sin embargo los accidentes que provocan personas mayores. En España, se citaba que hay 5,6 millones de personas mayores de 65 años con carnet de conducir las cuales, a pesar de su mayor prudencia y experiencia, son responsables del 28% de los accidentes. También se decía que la Dirección General de Tráfico desea implantar una evaluación más completa en las pruebas de renovación del carnet de conducir, adaptándolas a las características del conductor para aumentar la seguridad. 

Estos datos nos pueden servir de llamada de atención para reflexionar sobre esta cuestión. Aunque es cierto que muchas personas con demencia no conducen, bien porque nunca lo hicieron o porque lo dejaran por alguna razón antes de desarrollar la enfermedad, muchas (la mitad) lo hacen en las fases incipientes de la enfermedad de Alzheimer.  

Aunque el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer no supone de por sí una prohibición para conducir, es importante suscitar sin  esta cuestión –debe o no la persona con enfermedad de Alzheimer continuar conduciendo- pronto. Desde luego, conviene hacerlo antes de que ocurra algún problema: extravío, golpes a vehículos o accidentes con lesiones. Las personas con demencia tiene un riesgo más elevado, quizás cuatro o cinco veces mayor,  de padecer accidentes de tráfico (muy frecuentemente como víctima peatonal). 

A veces, la decisión no es de todo o nada, y cabe mantener –siempre que la capacidad de conducir se conserve adecuadamente- esta capacidad dentro de unos límites: rutas bien conocidas, trayectos sencillos sin muchos obstáculos, horas que eviten aglomeraciones de tráfico, o cuando el conductor pueda ser acompañado por otra persona. 

Alguien que puede asesorar con criterio a la persona con demencia y a su familia sobre conducir es el médico de familia o el especialista (neurólogo, geriatra, etc.) que conozca bien la capacidad cognitiva y funcional de aquella. La demencia puede afectar a muchas de las capacidades, además de la orientación topográfica, requeridas para conducir de forma segura: atención, juicio para tomar decisiones rápidamente, memoria, retención de imágenes e interpretación de estas (semáforos, señales, claxon, etc.), coordinación motora y velocidad de reacción, percepción de profundidad y predicción de maniobras de otros vehículos o peatones, etc. Si se plantea la cuestión de conducir al profesional, este puede realizar una evaluación específica que le permita aconsejar a la persona enferma sobre qué decisiones tomar. En nuestro país, el médico no está obligado a notificar a ninguna autoridad el diagnóstico (salvo que lo solicite un juez), pero si está capacitado para aconsejarle de modo que la persona con enfermedad de Alzheimer y su familia puedan tomar una decisión prudente y segura. 

 

No hay que olvidar que junto con los síntomas de la enfermedad, hay que considerar también el efecto de medicaciones, especialmente aquellas que producen somnolencia (benzodiacepinas y antipsicóticos), sobre la capacidad de conducir. El uso de alcohol puede complicar aún más estos problemas. 

Las respuestas positivas a las siguientes preguntas pueden ayudar al cuidador a decidir sobre la conveniencia de evaluar la capacidad para conducir con seguridad de una persona enferma de Alzheimer (adaptado de Hardford Financial Services Group): 

  • ¿Ha notado cambios en la conducción? 
  • ¿Lleva una velocidad no apropiada? 
  • ¿Se distrae si le hablan o con la radio puesta mientras conduce? 
  • ¿Reacciona inadecuadamente en situaciones peligrosas o inesperadas? 
  • ¿Se muestra irritable cuando conduce? 
  • ¿Duda a la hora de tomar las salidas de la autopista? 
  • ¿Se ha desorientado onperdido alguna vez en lugares conocidos? 
  • ¿Ha confundido en alguna ocasión el freno con el acelerador? 
  • ¿Tiene problemas para cambiar de marcha? 
  • ¿Se confunde con las señales de tráfico? 
  • ¿Tiene dificultades para realizar maniobras de aparcamiento o giros? 
  • ¿Se ha equivocado de carril? 
  • ¿Ha dado algún golpe al vehículo o tenido algún accidente? 
  • ¿Han aumentado las multas de tráfico? 

Abordar con la persona enferma el mantener o no el uso del coche requiere respecto y reconocimiento de lo que supone conducir para ella, así como una capacidad de comunicación, diálogo y compromiso para llegar a la mejor decisión compartida. Hay que tener en cuenta que el dejar de conducir puede significar para la persona con enfermedad de Alzheimer reconocer las limitaciones que le causa la enfermedad y puede ser la primera vivencia de una serie de “pérdidas” a las que la persona se va a enfrentar a causa de ella. En ocasiones puede dar lugar a una situación de conflicto (la persona puede considerarse injustamente castigada o minusvalorada) que habrá que manejar con tacto, cariño y solicitando quizás la ayuda de profesionales. Muy rara vez, en fases más avanzadas de la enfermedad, cuando la cuestión de conducir no se ha planteado y resuelto, puede ser necesario tomar medidas para impedir que la persona enferma conduzca (esconder las llaves, desconectar el arranque), si el riesgo es evidente y grave.

En cualquier caso, conviene considerar cuestiones relativas a la responsabilidad civil y penal en caso de accidente y la a cobertura adecuada del seguro del vehículo, que puede no ser de aplicación si no se ha notificado y evaluado por la compañía de seguros la situación del conductor. 

Los siguientes enlaces son de utilidad para ampliar la información sobre conducción de vehículos y enfermedad de Alzheimer: 

https://www.boe.es/boe/dias/2009/06/08/pdfs/BOE-A-2009-9481.pdf 

https://www.ceafa.es/es/que-comunicamos/noticias/el-76-de-las-personas-con-alzheimer-leve-puede-conducir 

https://www.alz.org/espanol/downloads/sp_topicsheet_driving.pdf 

https://www.fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/images/neurologicas-enfermo-alzheimer-cuidador-conduccion_tcm1069-415754.pdf 

Un saludo,

Juan Lahuerta. Vocal y voluntario de AFA Pozuelo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: