EL NEUROSCOPIO

CONSEJOS PRÁCTICOS

Cómo reducir el riesgo de caídas

Aunque las caídas ocurren en personas mayores sin demencia, son más frecuentes en éstas, y constituyen la causa principal de lesiones (se producen casi en el 80% de estas al año).

Su prevención es posible y supone un compromiso entre el mantenimiento de la movilidad y autonomía de la persona con demencia (que esté activa y camine) con su seguridad (prevenir o reducir los riesgos) de caída.

Por lo tanto, las medidas de reducción del riesgo de caída deben personalizarse según la situación de la persona (capacidad funcional, estadio de la enfermedad, otras enfermedades, medicación), entorno en el que se mueve (domicilio, residencia, exterior) y la capacidad de modificar cualquiera de las dos.

Hay una serie de medidas relativas a la persona que conviene evaluar y tratar:

  • Corregir déficits de visón (gafas para defectos de refracción) y audición.
  • Mejorar la movilidad mediante el uso adecuado de dispositivos de ayuda (bastón, andador) y potenciación del equilibrio y la fuerza (ejercicio pautado por el fisioterapeuta). Considerar el uso de protectores de cadera.
  • Detectar y tratar enfermedades que pueden dar lugar a alteración de la conciencia (síncope): enfermedades del corazón, tensión arterial baja al incorporarse, diabetes, etc., o a la movilidad (artrosis, alteraciones de la sensibilidad periférica, lesiones de los pies).
  • Revisar la medicación que toma y racionalizar su uso. Hay medicamentos cuya relación con las caídas está demostrada: sedantes, medicación para dormir (benzodiacepinas), medicación para la tensión (diuréticos). Conviene que el médico revise periódicamente la pertinencia de mantener la medicación o de sustituirla por otra que ofrezca menos riesgo.

Hay otras medidas en el entorno que conviene considerar y aplicar, eliminando las barreras arquitectónicas:

  • Mejorar la iluminación (dormitorio, pasillo, baño) con luces permanentes.
  • Quitar obstáculos a la deambulación, especialmente en el cuarto de baño y el dormitorio. Estas zonas deben tener la amplitud precisa. Los desniveles y escalones suponen un riesgo importante que pueden mejorarse con la colocación de una rampa. Puede ser necesario pasar el dormitorio a la planta baja de la vivienda, con un acceso fácil al cuarto de baño. Colocar el teléfono en un punto fácilmente accesible.
  • Quitar alfombras y esteras (fijarlas al suelo) que pueden dar lugar a resbalones. Colocar suelo (bandas) antideslizante, por ejemplo en la ducha y cuarto de baño.
  • Fijar pasamanos (pasillo) y barras de agarre (baño, retrete) que reduzcan el riego de caídas al incorporarse.
  • Cama: ver la posibilidad de colocar una cama articulada que facilite entrar y salir de esta. Reducir la altura de la cama al suelo. Acompañar al paciente a la cama.
  • Asientos: butacas articuladas, asientos que no se desplacen al sentarse o levantarse.
  • Evitar mascotas pequeñas que pueden hacer tropezar a la persona.

Espero que les pueda ser de ayuda,

Un saludo,

Juan Lahuerta, médico neurólogo recientemente jubilado y, desde hace muy poco, voluntario de AFA Pozuelo de Alarcón

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